Partiremos de dos premisas fundamentales:
- El material obtenido habrá de sufrir un transporte mínimo. Es decir su uso como fuente de energía se realizará en las inmediaciones de su zona de obtención.
- El material de partida se utilizará sin pasar por grandes transformaciones, directamente en los procesos de obtención de energía.
Así si evitamos el transporte de estas fuentes de energía, suprimimos las emisiones asociadas al transporte; mientras que si usamos los materiales de partida sin grandes procesos de acondicionado o transformación, evitaremos también las emisiones asociadas, pues estos acondicionados o modificaciones precisan de energía.
Además aceptando estas limitaciones reducimos también los costes asociados al uso de estas fuentes de energía alternativas, ayudando a su rentabilidad económica frente a sus competidores.
Se nos argumentará, no sin razón, que la disponibilidad de estas fuentes es limitada y puntual, por lo que deberemos de recurrir a sistemas que nos permitan adaptarnos a la oferta disponible además de obtener un rendimiento razonable y rentable de energía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario